¡Adiós privacidad!
No existe ninguna duda sobre los
innumerables beneficios que la tecnología le ha traído a la humanidad.
Sin embargo, hay una piedra grande en el zapato de la aplicación de las
TIC en nuestras vidas personales y es la de la posible desaparición de
nuestra privacidad.
Pocas personas saben que, cuando entran a un sitio web, especialmente si es de comercio electrónico, se les rastrea todo lo que hacen en el portal, todo enlace en el que hagan clic y todo artículo o sección que visiten. Todo esto con el objeto de hacer que los visitantes compren más, ya que con esto se les conocen su perfil, gustos, raza, edad y otros factores que inciden en la experiencia de compra.
Actualmente se están implementando tecnologías que permiten hacer rastreos iguales a los de Internet, pero en la vida cotidiana. Algunas de ellas son aplicaciones que analizan videos de las cámaras de seguridad de los almacenes para detectar en qué parte se demoran más los clientes, qué hilera es la más visitada, hacia dónde se dirigen una vez ingresan. Se espera determinar y analizar las variables que hacen que los clientes compren más. Hay aplicaciones que interpretan el gusto, el disgusto, la sorpresa y, en general, los gestos de las personas grabadas, lo que permite analizar su comportamiento ante artículos, vitrinas, exposiciones, etc.
Existen tecnologías que se usan principalmente en los centros comerciales. Lo que hacen es como para asustarse, por la agresión contra la privacidad. Registran las señales de los teléfonos celulares y, mediante ellas, rastrean al dueño durante su recorrido por el centro comercial y detectan el número de veces que se detiene ante las vitrinas, qué almacenes visitó, cuánto se demoró en ellos y mucha más información, que constituye una violación de la privacidad del visitante.
En algunos centros comerciales se está colocando a la entrada un aviso que advierte que el celular va a ser rastreado y que si no se quiere que esto suceda, se debe apagar. La pregunta es: ¿quién va a quedar incomunicado con sus allegados, amigos o socios de negocio porque apaga su celular? Muy poca gente lo va a hacer, seguramente aun porque no entiende las consecuencias que esto puede tener para su privacidad.
No se puede olvidar que toda la información que se recoja se puede comercializar con terceros para que estos hagan sus promociones o sus ventas telefónicas, obviamente ofreciendo artículos que se ha detectado son sensibles para el posible comprador. ¿Será que debemos hacerle una despedida a la privacidad personal? Como van las cosas, puede que sí.
Fuente: El Tiempo
Pocas personas saben que, cuando entran a un sitio web, especialmente si es de comercio electrónico, se les rastrea todo lo que hacen en el portal, todo enlace en el que hagan clic y todo artículo o sección que visiten. Todo esto con el objeto de hacer que los visitantes compren más, ya que con esto se les conocen su perfil, gustos, raza, edad y otros factores que inciden en la experiencia de compra.
Actualmente se están implementando tecnologías que permiten hacer rastreos iguales a los de Internet, pero en la vida cotidiana. Algunas de ellas son aplicaciones que analizan videos de las cámaras de seguridad de los almacenes para detectar en qué parte se demoran más los clientes, qué hilera es la más visitada, hacia dónde se dirigen una vez ingresan. Se espera determinar y analizar las variables que hacen que los clientes compren más. Hay aplicaciones que interpretan el gusto, el disgusto, la sorpresa y, en general, los gestos de las personas grabadas, lo que permite analizar su comportamiento ante artículos, vitrinas, exposiciones, etc.
Existen tecnologías que se usan principalmente en los centros comerciales. Lo que hacen es como para asustarse, por la agresión contra la privacidad. Registran las señales de los teléfonos celulares y, mediante ellas, rastrean al dueño durante su recorrido por el centro comercial y detectan el número de veces que se detiene ante las vitrinas, qué almacenes visitó, cuánto se demoró en ellos y mucha más información, que constituye una violación de la privacidad del visitante.
En algunos centros comerciales se está colocando a la entrada un aviso que advierte que el celular va a ser rastreado y que si no se quiere que esto suceda, se debe apagar. La pregunta es: ¿quién va a quedar incomunicado con sus allegados, amigos o socios de negocio porque apaga su celular? Muy poca gente lo va a hacer, seguramente aun porque no entiende las consecuencias que esto puede tener para su privacidad.
No se puede olvidar que toda la información que se recoja se puede comercializar con terceros para que estos hagan sus promociones o sus ventas telefónicas, obviamente ofreciendo artículos que se ha detectado son sensibles para el posible comprador. ¿Será que debemos hacerle una despedida a la privacidad personal? Como van las cosas, puede que sí.
Fuente: El Tiempo


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