En el año 2011 la República Argentina fue testigo de distintos casos,
hechos y situaciones que se han manifestado en la sociedad de la
información local y que reclaman soluciones legislativas concretas ante
un derecho que llega tarde.
Las razones para legislar son muy sencillas: (1) Necesitamos proteger
a nuestros hijos y a los adolescentes en particular con normas claras
en materia penal y civil y (2) dar señales y soluciones sensatas a los
actores del negocio de la red, en todas sus variantes, que mueve
millones de dólares diarios y contrata miles de puestos de trabajo en
nuestro país.
A continuación las 5 leyes que espera la comunidad informática argentina en 2012:
1.- El Senado de la Nación aprobó el 2 de noviembre de
2011 un proyecto de ley que incorpora al Código Penal el delito de
"grooming" que consiste en la utilización de medios informáticos para
tomar contacto con un menor de edad, creando un ámbito de confianza, que
tiene por objeto alguna acción de pedofilia (como un abuso sexual o la
violación).
La senadora Sonia Escudero presentó el dictamen en su
calidad de presidenta de la Comisión de Justicia y Asuntos Penales. El
proyecto aprobado tiene como antecedentes los proyectos presentados por
la senadora del Frente para la Victoria (FPV) María José Bongiorno y los
senadores María Higonet y Carlos Verna.
Los expertos convocados al debate (el que escribe este
artículo; el fiscal general Dr. Ricardo Saenz y el Dr. Daniel
Monastersky, abogado especialista en nuevas tecnologías) coincidimos en
la necesidad de actualizar en forma integral la última reforma del
Código Penal con una descripción de casos concretos de grooming y otras
situaciones vinculadas tanto a nivel nacional como internacional.
En conclusión se espera que la Cámara de Diputados
convierta en ley el proyecto en cuestión y que se debatan en forma
integral otros delitos informáticos no incorporados al Código Penal como
el sexting o figuras similares que ponen en juego la integridad sexual y
psicológica de los menores.
2.- La usurpación de identidad on line es moneda
corriente. La creación de perfiles falsos en Facebook u otras redes
sociales para ejecutar acciones de defraudación bancaria o pedofilia se
replica en Internet. Muchos "famosos" como Luciana Lopilato o Marcelo
Tinelli en Argentina o George Clooney y Lady Gaga en los EE.UU. son
usurpados en su identidad digital para cometer delitos.
Es necesario poner coto a este tipo de acciones que ponen
en peligro el patrimonio individual y la integridad de los menores con
una adecuada legislación a medida.
3.- El ciberacoso escolar o ciberbullyng es otra
problemática que se expande en la Argentina como reguero de pólvora y
requiere de una modificación legal. Recientemente Chile ha incorporado
esta figura a su ley de educación superior y otros países de la región
lo están debatiendo. Estados Unidos y Europa han superado la cuestión en
materia legislativa. Nuestro país necesita su debate y prevención
legal.
4.- Los Proveedores de Servicios de Internet (ISP) y en
especial los buscadores de Internet y las redes sociales requieren de
soluciones concretas y señales claras, con tratamiento legislativo.
Por ejemplo Facebook (radicado en Argentina en octubre de
2011) tiene más de 850 millones de habitantes (usuarios) y se consolida
como el tercer país del mundo luego de China y la India. Su valuación
patrimonial es incalculable y ha prometido que en el 2012 saldrá a
cotizar en el Nasdaq.
La privacidad a través de esta red social tiene sus
cuestionamientos como el uso indebido de imágenes personales o los
"etiquetamientos" y el concepto de intimidad digital está en crisis. Los
casos de Juana Viale, Silvina Luna y Silvina Escudero, que se
exteriorizaron en el 2011, dan cuenta de ello. Pero las normas siguen
siendo las mismas.
Nuestro país espera respuestas legales que eviten recargar a nuestros
tribunales con expedientes que guardan idéntica línea de discusión.
5.- Los derechos de autor en Internet están en plena
crisis. Los casos "Cuevana y Taringa" que explotaron en la comunidad de
la propiedad intelectual local dan cuenta de ello. Pero el fenómeno es
global. La cuestionada ley SINDE en España y los proyectos de ley SOPA
(Stop Online Piracy Act) y PIPA (Protect IP Act) que se debaten en los
Estados Unidos generan ardientes disputas entre los defensores de la
libertad de expresión e intercambio de contenidos on line y aquellos que
defienden los derechos de autor. Nuestra ley de propiedad intelectual
data del año 1933 y requiere ajustes y actualizaciones. El Congreso
Nacional también deberá tomar cartas en el asunto.
Estas dos últimas problemáticas están directamente
vinculadas a una (no menos importante) que se conoce como "neutralidad
en Internet" que como principio propone dar a todos los datos que
circulan por la Red un tratamiento igual, independientemente de su
contenido u origen, garantizando a los consumidores-usuarios el
ejercicio de su derecho de libre acceso a la información y a los
diversos servicios que ofrece la industria de la web y de las
telecomunicaciones.
La neutralidad pretende evitar que se distorsionen las
condiciones de acceso a la información; asegura que los usuarios puedan
acceder de igual manera a cualquier contenido desde cualquier
dispositivo o aplicativo sin privilegiar a un tipo de dato o contenido
sobre otro y garantiza que todos los sitios web tienen los mismos
derechos y merecen acceder al mismo ancho de banda por parte de los ISP.
Este tema es crítico porque conlleva el debate sobre el
"control del tráfico de información en Internet" que se ha consolidado
como el vehículo de comunicación por excelencia.
Y como todos sabemos, en la actualidad, la información
almacenada en un servidor local o vía cloud computing (concepto que
merece especial atención también) es un bien preciado como el mismísimo
oro.
Nada de lo que era será igual y el fenómeno social avanza como un correcaminos ante un derecho que nunca lo alcanza.
Nuestra legislación deberá adecuarse con paso sensato,
serio y técnico porque están en juego bienes jurídicos de neto corte
social como la salud e integridad de niños y adolescentes e intereses de
una industria que, en sus distintas variantes, impacta con decisión en
la vida de los ciudadanos y consumidores en particular.
Esperemos que estos temas integren la abultada agenda
legislativa para un 2012 que promete muchas sorpresas en el maravilloso
mundo de la sociedad de la información.
Fuente: La Nación
Coincido, son todos puntos de urgente resoluciòn, si es que queremos que este paìs tenga un marco legal para dar respuestas a los delitos y posibilidades criminales que brinda internet.
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