Tres personas -dos hombres y una mujer- fueron detenidas acusadas de
formar parte de una banda que habría cometido al menos 22 secuestros
virtuales en tres semanas, en la ciudad de La Plata.
Según
informaron fuentes vinculadas al caso, las detenciones se concretaron en
la víspera, en el Gran Buenos Aires, y durante los procedimientos se
secuestró una importante cantidad de teléfonos celulares, dinero en
efectivo y electrodomésticos que las víctimas entregaban a cambio de la
liberación de un supuesto rehén, que en realidad, en este tipo de casos,
jamás existe.
En la investigación que derivó en la detención de
los supuestos integrantes de la banda participó personal del Gabinete de
Delitos Informáticos de la DDI local, a cargo de la comisario Mónica
D'Allargine, según lo señalado por el diario El Día de esta ciudad.
En
ese marco, se indicó que fueron determinantes el entrecruzamiento de
llamados telefónicos entre los integrantes de la banda y la utilización
en algunos casos de un mismo auto al momento de pasar a buscar el dinero
y otros objetos que las víctimas aceptaban pagar para lograr la
liberación de un familiar supuestamente secuestrado.
Las detenciones fueron ordenadas por el fiscal Fernando Cartasegna y se concretaron ayer: dos en Avellaneda y dos en la zona de Wilde.
De los casos que le imputan a la banda, surge que los 22 hechos fueron
cometidos en La Plata entre el 22 de septiembre y el 11 de octubre
pasado, cuando concretaron el último secuestro virtual antes de las
detenciones.
Inclusive se puede observar que algunos días, en ese
lapso de tiempo, la banda no cometió ningún hecho y hay otros en los
que se puede ver un rápido accionar y varios secuestros virtuales en
pocas horas en un mismo día.
También los voceros remarcaron que
el accionar de los secuestradores virtuales es el mismo que se ha
informado en otras oportunidades. Los delincuentes llaman por
teléfono a sus víctimas y en primer lugar tratan de sacarles información
a quien atiende, al referirse a un accidente o una herida de bala
sufrida supuestamente por un familiar suyo. Luego le dicen a la víctima
que en realidad a su familiar lo tienen secuestrado e intentan una
negociación rápida, donde la entrega del dinero debe producirse en lo
posible de inmediato. Es que si las víctimas llaman al presunto
secuestrado o a la Policía, la operación se frustra.
Según lo
indicado, de la causa también se desprende que la mayoría de las
víctimas abona un rescate para que se efectivice la liberación de un
familiar que en realidad jamás estuvo en poder de los falsos captores.
Incluso, trascendió que en un caso en Ringuelet, el 29 de septiembre pasado, una mujer pagó unos 45 mil pesos y entregó una notebook
a los secuestradores. En otros casos, los delincuentes aceptan sumas
menores y compensan con la exigencia de la entrega de otros objetos de
valor.
Fuente: Ambito
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