SAFE. Guía para proteger tu vida digital y tu privacidad

3 mar 2011

Datos privados: una propiedad personal que se puede comprar y vender

Internet vino para quedarse y a medida que el tiempo pasa y los usuarios construyen su propia relación con la Red, cuestiones como la privacidad de ciertos datos o permitir el acceso a terceros de hábitos o cuestiones personales adquieren mayor valor.

Es una nueva frontera, pero mientras Estados Unidos se lanza con el ímpetu de los pioneros a explorar nuevos territorios respecto a la privacidad y los datos personales, Europa parece atrincherada en la protección a toda costa de la intimidad, aunque sus ciudadanos no lo deseen. Google, por ejemplo, se enfrenta a varios pleitos en España y otros países por el uso de los datos personales, primero por la captación de datos al realizar las imágenes de Street View, que permiten ver las calles de cualquier ciudad; pero también por la persistencia en los resultados de las búsquedas de datos o informaciones incómodas para ciertas personas.

Por el contrario, en Estados Unidos varias compañías empiezan a convertir la privacidad y los datos en una nueva moneda que permite a las compañías y los usuarios beneficiarse mutuamente. Durante 2010, son varias las empresas que han empezado a ejercer de intermediarios entre quienes no tienen ningún problema a la hora de revelar sus gustos o sus hábitos de compra, y los anunciantes, que pueden hacer estudios de mercado más precisos o mostrar sus productos a los verdaderamente interesados.

Crece la publicidad en Internet
La publicidad es la clave en un momento en que todos los medios convencionales están más o menos estancados en el crecimiento publicitario. Con dos extremos: la prensa, que sufre una caída de momento imparable en la facturación publicitaria y la televisión, que sigue creciendo lentamente. Pero sólo en Internet se dan crecimientos de dos dígitos. Los datos de 2010 que maneja la consultora Pricewaterhouse indican que el crecimiento de la publicidad en general fue de un 6 por ciento, mientras que la destinada a la Red alcanzó el 14 por ciento, en los primeros 9 meses.

Ahí es donde entran las nuevas compañías –y también los grandes del sector, como Microsoft-, al convertir los datos personales en una moneda de cambio. Se trata de un nuevo negocio que puede también aliviar la preocupación de los anunciantes respecto a las medidas propuestas por algunos gobiernos europeos para impedir que se almacenen en el ordenador las famosas cookies, los pequeños programas que guardan el historial y la huella de todo lo que los usuarios hacen en Internet.

Eso unido a que todos los navegadores ya incluyen herramientas para bloquear la publicidad –deseada o no-, permite la proliferación de un negocio de compraventa de datos muy alejado del ya obsoleto método de crear gigantescas bases de datos con direcciones de correo válidas, el principal activo de los espamers o diseminadores de correo basura.

El valor de los datos privados

Algunas compañías en Estados Unidos comenzaron a pagar a los usuarios una comisión cada vez que sus datos personales son utilizados por terceros. Es verdad que en ocasiones se trata de datos que suponen –al menos desde la perspectiva europea- una invasión de la privacidad del usuario, porque se refieren a los hábitos de compra, de navegación, salud e incluso opciones políticas. Pero son datos que se ceden voluntariamente. Personal Inc., por ejemplo, ayuda a que la gente aproveche los beneficios de proporcionar su información personal a los anunciantes.

Y cada vez son más las personas que, lejos de mostrarse paranoicas con sus datos, no tienen inconveniente en comercializarlos. Otra de estas compañías es Allow Ltd., que actúa de intermediario entre quienes desean vender sus datos y los compradores. La compañía da a los usuarios hasta el 70 por ciento de lo que obtiene por sus datos comercializándolos. De las posibilidades futuras de esta clase de negocios da cuenta, por ejemplo, que el Foro de Davos, celebrado en Suiza a comienzos de 2011, estudiase cómo convertir los datos personales en una clase de activos y dar a las personas el derecho de administrarlos y venderlos por cuenta propia.

Fuente: Hechos de hoy



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2 comentarios:

  1. Las autoridades de protección de datos europeas no ponen ningún reparo al uso CONSENTIDO de los datos de carácter personal de cada cual.
    El problema es la forma de informar y de recabar ese consentimiento.
    Lo que se trata de hacer es asegurar que siempre que una persona consiente en que un tercero trata sus datos lo hace sólo para aquellos fines de los que ha sido informado.
    No me parecen razonables las clausulas del tipo "Acpetando las condiciones de suscripción de este servicio aceptas también que pueda darle tus datos (los que me parezca) a otras empresas (sin espcecificar) para que hagan con ello tratamientos relacionados con su ámbito de negocio (sea este el qe sea)".

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  2. Aclaraciones:
    1.- (...) "Europa parece atrincherada en la protección a toda costa de la intimidad, aunque sus ciudadanos no lo deseen"

    ¿Quién lo ha dicho y cuando?;¿qué datos apoyan realizar esa afirmación, en nombre de 499.747.211 personas, titulares de derechos?

    2.- "Ahí es donde entran las nuevas compañías –y también los grandes del sector, como Microsoft-, al convertir los datos personales en una moneda de cambio. Se trata de un nuevo negocio..."

    No es posible comparar el valor intrínseco de la privacidad de los datos personales con la existencia de nuevas técnicas de mercado referidas a quienes, previo consentimiento, contratan ceder datos sobre preferencias.

    Desde su título hasta el último punto, este artículo trata el problema real -y el fondo del asunto (protección de la privacidad; el uso de datos sin consentimiento)- con una frivolidad que sorprende que la OTSI lo incluya como "lectura recomendada", a través de Facebook.

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