Imagine que usted
es culé, se encuentra en la oficina y ha de ausentarse de su puesto de
trabajo para meterse en una reunión. Cuando regresa, encuentra que la
imagen de su fondo de escritorio ha sido sustituida por una foto de
Cristiano Ronaldo, vestido de blanco, marcando un gol. ¿Qué es lo
primero que pregunta?: “¿Quién ha estado tocando mi ordenador?”
Ahora imagine eso mismo en una empresa. En lugar de la anécdota de la
foto de fútbol, lo que sucede es que se han copiado todos los datos de
las tarjetas de crédito de los clientes. Se han cometido delitos, se ha
robado a los clientes, éstos han interpuesto denuncias a su empresa y
han perdido toda confianza en usted… de nuevo la pregunta: “¿Quién ha
estado tocando en el servidor?”
En el ejemplo de la oficina es posible que algún compañero haya visto
al autor de la tropelía y se lo cuente a usted pero, ¿qué sucede en la
empresa? ¿Dónde se encuentran los testigos? Es precisamente aquí donde
una buena gestión de logs no sólo puede convertirse en el mejor de los
testigos sino, además, en el mejor de los guardianes.
Estos ficheros, que recogen todos los sucesos del sistema, proporcionan
toda la información necesaria para conocer con todo lujo de detalle las
incidencias en los servidores corporativos. Cortafuegos, sistemas de
prevención y detección de intrusiones, antimalware, sistemas
operativos, conmutadores, enrutadores, aplicaciones, servidores… todos
ellos nutren los ficheros de logs, con lo que la fotografía de procesos
de todo el entorno corporativo alcanza un elevado grado de exactitud.
Sin embargo, dado el elevado volumen de transacciones de información
que se produce, se acumula una ingente cantidad de información que
queda almacenada en los servidores como meros datos; si éstos no son
monitorizados no se transforman en información útil para el negocio. En
cambio, si se les hace el debido seguimiento, los logs se convierten en
la principal fuente de información de toda la actividad que se registra
en la red y sistemas corporativos.
No obstante, este es precisamente uno de los puntos en los que suelen
fallar muchas empresas puesto que, si bien se ha ido superando la
reticencia a implantar sistemas de gestión de logs, lo que aún no se ha
desterrado es esa pereza ilógica hacia la revisión continua, al menos
una vez al día. ¿Por qué renunciar a detectar con antelación los
posibles ataques o intrusiones? ¿Por qué obviar la información
detallada que podemos obtener tras un incidente en nuestra red?
Análisis forense
Las herramientas de gestión de logs se han convertido en la mejor
garantía que tienen a día de hoy las empresas para eliminar el
anonimato de los ciber delincuentes que tratan de infringir daño de
alguna manera a la organización. Gracias al tratamiento de la
información se pueden establecer ciertos niveles de alerta que, en el
pasado, no se contemplaban, pero no por ello dejaban de existir y
suponer un riesgo para la integridad de la información corporativa.
El hackeo de contraseñas, los ataques de malware, los
escaneos de puertos, los ataques de denegación de servicios,
incidencias de errores de acceso en dispositivos, violaciones de
políticas de seguridad, etc. forman parte del día a día de la red
corporativa de casi cualquier organización y no por ignorarlos dejan de
acontecer.
La información que proporcionan los ficheros de logs se enlazan
directamente con aplicaciones de cuadros de mando que permiten
establecer con relativa facilidad las medidas correctivas necesarias
para reducir riesgos a la mínima expresión. Esta información puede
ser, además, almacenados con datos cifrados o, incluso, aplicando firma
digital para incorporar un nuevo nivel de seguridad.
Los beneficios de la gestión de logs no sólo vienen de la mano de la
prevención, sino que resultan especialmente decisivos en los análisis
forenses tras una incidencia informática. Sólo a través de los logs se
podrá bajar al nivel de detalle necesario para poder averiguar e
identificar dónde se ha producido la brecha de seguridad, quién ha sido
el responsable de abrirla y en qué máquinas específicas se ha
desarrollado.
Por este motivo, las herramientas de gestión de logs han de ser
altamente flexibles y, sobre todo, vivas, dinámicas y muy escalables.
No se trata sólo de almacenar todos los logs sino, además, de poder
introducir los agentes necesario para realizar los correspondientes
filtrados y tratar con más precisión toda la información. De ello
dependerá la reducción en los tiempos de respuesta que, en procesos de
análisis forense, puede ser determinante.
Por otro lado, no sólo las empresas han de ver en este tipo de
soluciones un salvavidas para sus negocios, sino también las
Administraciones Públicas. De hecho y en cierto modo, contar con una
correcta gestión de logs por parte de la Administración debería formar
parte de los niveles de calidad del servicio público en el sentido de
que, dado que cada veza se vuelcan más trámites electrónicos en las
webs oficiales, es preciso salvaguardar toda la información que el
ciudadano pone a disposición de los organismos.
Complejidad sencilla
La implantación de una herramienta requiere, por lo general, del
asesoramiento de un profesional, puesto que ha de manejar un
extraordinario volumen de protocolos de comunicación, procedentes tanto
de aplicaciones propietarias como comerciales. Sin embargo, su
administración y mantenimiento ha de ser lo más sencillo posible y, a
ser posible, si necesidad tener que contar con expertos de seguridad
internos para construir reglas e informes de detección de amenazas de
los clientes. El grado de simplificación en este sentido es tal, que es
posible recibir las alertas vía e-mail, SNMP o interfaz web.
Afortunadamente, ya existen en el mercado este tipo de herramientas con
capacidades de almacenamiento de más de 30 TB, pudiendo ser implantadas
de un modo progresivo, comenzando por ciertas áreas o departamentos de
la organización e, incluso, haciéndolas trabajar de un modo integrado
con el resto de soluciones o por separado, en función de las
necesidades específicas y del tamaño de la red corporativa.
Ya es posible no sólo contar con los testigos –logs- de nuestra red
corporativa sino, además, hacerlos funcionar como auténticos guardianes
de nuestra organización, salvaguardando nuestros propios recursos y,
además, los que nuestros clientes nos confían.
Autor: Susana Heras Aznar,
Product Manager ArcSight &Tipping Point (MAMBO TECHNOLOGY)
Fuente: CSO España
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