El negocio del SPAM
Cuando un trabajador de una empresa en la cual se manejan computadoras vuelve de sus vacaciones, es probable que encuentre mil mails no legítimos, correo basura, o comúnmente llamado SPAM. ¿Por qué será negocio algo que ocasiona pérdidas económicas de entre 150 y 900 euros por trabajador?
Porque como cualquier tipo de publicidad, hay un interesado en difundir su producto, alguien que cumple la función de publicista (en este caso el spammer), y un receptor de ese contenido informático, en este caso la víctima.
El SPAM puede contener distintos tipos de mensajes, los hay desde los más disparatados hasta los más convencionales... ya estarán cansados de recibir mails sugiriendo comprar Viagra, operarse los pechos, enviar dinero a algún país desconocido, invertir en algún negocio, etc.
El caso de los mails de empresas con su propio dominio (ejemplo: [email protected]) es emblemático porque en general quedan a la merced del filtro antispam propio del programa cliente de mail (el cual es insuficiente en la mayoría de los casos), sin pasar por buenos filtros previos, como sería el caso de las cuentas de mail de Gmail.
En aquella situación, cualquier trabajador deberá borrar los mails SPAM, para poder leer cómodamente su cuenta de correo, de lo contrario será complicado encontrar los mails verdaderos entre tanta basura. Este tiempo de limpieza se calcula que cuesta entre 10 y 90 minutos, con el riesgo de borrar mails auténticos durante el proceso, por lo cual se estima que puede causarle a la empresa una pérdida de entre 150 y 900 euros por cada trabajador.
Preguntamos nuevamente ¿dónde está el negocio? En la estadística, pero en una estadística muy disparatada: de 1.000.000 de mails SPAM enviados, unos 15 obtienen respuesta satisfactoria para el spammer, según Carlos Ticó de la firma Serena Mail, la cual estudia y combate este fenómeno desde 1997.
Como enviar un millón de correos no cuesta casi nada, es negocio, siendo que además es el receptor el que invierte más tiempo que el emisor, al contrario de lo que sucede en general con las cartas convencionales.
El envío masivo es posible gracias al desarrollo de virus informáticos que infectan computadoras y las convierten en emisoras de SPAM, por lo cual combatir la existencia de malware es casi un deber social frente al hecho de que en estos momentos al menos el 80% del tráfico de toda la red Internet es... SPAM!
Fuente: http://www.rompecadenas.com.ar/articulos/1777.php
Porque como cualquier tipo de publicidad, hay un interesado en difundir su producto, alguien que cumple la función de publicista (en este caso el spammer), y un receptor de ese contenido informático, en este caso la víctima.
El SPAM puede contener distintos tipos de mensajes, los hay desde los más disparatados hasta los más convencionales... ya estarán cansados de recibir mails sugiriendo comprar Viagra, operarse los pechos, enviar dinero a algún país desconocido, invertir en algún negocio, etc.
El caso de los mails de empresas con su propio dominio (ejemplo: [email protected]) es emblemático porque en general quedan a la merced del filtro antispam propio del programa cliente de mail (el cual es insuficiente en la mayoría de los casos), sin pasar por buenos filtros previos, como sería el caso de las cuentas de mail de Gmail.
En aquella situación, cualquier trabajador deberá borrar los mails SPAM, para poder leer cómodamente su cuenta de correo, de lo contrario será complicado encontrar los mails verdaderos entre tanta basura. Este tiempo de limpieza se calcula que cuesta entre 10 y 90 minutos, con el riesgo de borrar mails auténticos durante el proceso, por lo cual se estima que puede causarle a la empresa una pérdida de entre 150 y 900 euros por cada trabajador.
Preguntamos nuevamente ¿dónde está el negocio? En la estadística, pero en una estadística muy disparatada: de 1.000.000 de mails SPAM enviados, unos 15 obtienen respuesta satisfactoria para el spammer, según Carlos Ticó de la firma Serena Mail, la cual estudia y combate este fenómeno desde 1997.
Como enviar un millón de correos no cuesta casi nada, es negocio, siendo que además es el receptor el que invierte más tiempo que el emisor, al contrario de lo que sucede en general con las cartas convencionales.
El envío masivo es posible gracias al desarrollo de virus informáticos que infectan computadoras y las convierten en emisoras de SPAM, por lo cual combatir la existencia de malware es casi un deber social frente al hecho de que en estos momentos al menos el 80% del tráfico de toda la red Internet es... SPAM!
Fuente: http://www.rompecadenas.com.ar/articulos/1777.php


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