29 sep. 2017

Las redes más usadas en IoT

Uno de los argumentos con los que suelo empezar cada vez que tengo que hablar sobre el IoT, es el que en ningún caso estamos hablando de una única tecnología. Basta con analizar una serie de soluciones y verticales IoT para constatar que ahora mismo nos encontramos en la construcción de una nueva Torre de Babel, en el que distintas redes de comunicaciones y protocolos intentan hacerse entender entre sí. Centrándonos en el papel que juegan las redes, la tecnología aplicada a la dotación de conectividad los dispositivos IoT es un aspecto fundamental que puede marcar la usabilidad y el modelo de negocio asociados al mismo.

Partiendo de que las tecnologías existentes en el momento en el que el comenzó el auge del IoT no eran las más óptimas para muchas de sus aplicaciones, el mercado ha debido de ir adaptándose e innovando. Si bien es cierto que nos encontramos en pleno proceso de transición, es fundamental entender las distintas aproximaciones usadas cuando se va a crear una nueva solución IoT. Las podemos dividir en 4 grandes bloques:
  1. Las tecnologías tradicionales de conectividad inalámbrica: el WiFi y la conectividad celular (del 2G al 4G), ambas de alto consumo energético, pero ampliamente soportadas y con gran cobertura.
  2. Las tecnologías de corto alcance, que requieren de despliegue de repetidores o pasarelas. Han sido claves para el éxito inicial del IoT, pero en muchos casos son poco eficaces en despliegues amplios, al trasladar la responsabilidad de operación de red al cliente final, una decisión que se ha revelado como poco apropiada en los despliegues iniciales realizados con estas tecnologías o similares. En estas podemos hablar de tecnologías como ZigBee, Z-Wave, 6LowPAN, etc.
  3. Dentro de las tecnologías de corto alcance, hay un subgrupo que engloba a las que ofrecen una conectividad entre el objeto conectado y dispositivos móviles. Por ejemplo, tecnologías como Bluetooth, sobre todo con su última versión de bajo consumo, el BLE (Bluetooth Low Energy), o NFC, tecnología de comunicación sin contacto, se revelan como claves en esta interacción que podemos denominar como de área personal. El BLE también es muy útil para la realización de balizas de bajo coste con intercambio de información con los móviles, con ejemplos tan mediáticos como los iBeacons.
  4. Actualmente existe una popularización de nuevas tecnologías nativas de comunicación para el IoT, de muy bajo consumo, largo alcance y con bajo coste de dispositivos, de las que podemos destacar tres principalmente:
  • Sigfox, un operador francés desplegando y gestionando su propia red basada en su propia tecnología, operado en España por Cellnex Telecom y que atesora el primer gran cliente IoT de nuestro país, Securitas Direct.
  • LoRa, una tecnología alternativa a Sigfox, la cual da la opción de desplegar redes privadas o bien ser usada por operadores para sus propias redes IoT. En España no hay planes de despliegue, pero en otros países como, por ejemplo, Francia, hay varios nacionales (Orange y Bouygues)
  • Evoluciones del LTE/4G adaptadas al IoT (Cat M1 o Cat M y Cat NB o NB-IoT principalmente). Estos son la gran apuesta de las operadoras por llegar en 2017/18 y que representan versiones reducidas del 4G, optimizadas para aplicaciones de bajo consumo de datos y energía. Con unas características, ancho de banda y consumo superiores a LoRa y Sigfox está por ver su aplicabilidad a ciertos verticales con requerimientos energéticos muy reducidos.
Estas redes presentan por tanto consumos bajos, capacidad de ofrecer diseños de dispositivos baratos, altas coberturas y baja tasa de datos, pero dependen de la madurez de red desplegada, la cual aún es muy variable.

¿Quién ganará la guerra de redes en el IoT?

El 2017 es un año de transición en el mundo del Internet de las Cosas, y las razones saltan a la vista para cualquier tecnólogo que haya conocido la evolución tecnológica de los últimos años:
  • Las redes celulares tradicionales, principalmente el 2G, entran en un ciclo de fin de vida. Éste se alargará durante algunos años, pero su desaparición es ya un hecho. A pesar de ser infraestructuras amortizadas y con capacidad de ofrecer dispositivos de bajo costo, al tener un consumo energético alto y al obligar a mantener una red ya obsoleta, el mercado de los operadores en espectro licenciado está tendiendo hacia los nuevos estándares.
  • Las redes celulares de nueva concepción, de momento LTE Cat M y Cat NB o NB-IoT, ofrecen la posibilidad de un servicio en espectro licenciado y de uso exclusivo, el servicio de un gran operador y, en un futuro de no más de 12 a 24 meses, una cobertura internacional. Sus problemas son quizás la fata de un perfil de ultra bajo consumo, que debería llegar tarde o temprano, y su llegada tardía al mercado, donde aún tienen un gran despliegue a realizar y un ecosistema de dispositivos que poblar. De todas formas tienen las bases para convertirse en los estándares de referencia IoT a partir de 2018, cuando ya cuenten con una red lo suficientemente densificada.
  • Las tecnologías LPWAN en espectro no licenciado, como Sigfox o LoRa, ofrecen una solución de ultra bajo coste, tanto económico como energético, la experiencia que dan varios millones de conectividades y unas redes con gran implantación en algunos países. Aún con la ventana de 2017 y gran parte de 2018 para establecerse como la alternativa “low cost energético” a LTE Cat M y NB, queda la incógnita de su capacidad de aumentar su despliegue mundial, enriquecer aún más el ecosistema y, sobre todo, poder resistir la competencia de las grandes operadoras de telecomunicaciones.
Fuente: Bcendon

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