14 jun. 2017

¿Los pensamientos pueden ser hackeados?

Un reciente informe publicado por el MIT Technology Review señaló que la tecnología utilizada en videojuegos para controlar algunas funcionalidades se puede replicar para robar contraseñas de cuentas bancarias o datos personales.

La tecnología para leer ondas cerebrales, no es nueva, existen en el mercado varios productos beta, como cascos, que envían señales a un dispositivo para ejecutar ciertos comandos. En particular, en este estudio del MIT se habla de EPOC, un casco capaz de registrar la actividad eléctrica del cerebro a través de electrodos situados en la cabeza.

El dispositivo desarrollado por la empresa Emotiv fue ideado para el mundo de los videojuegos. Es decir, que EPOC traducirá los impulsos eléctricos del cerebro en comandos ejecutables en un juego, como correr, saltar o disparar; sin que el usuario ejecute esas acciones, solo con el pensamiento.

El investigador de la Universidad de Alabama en Birmingham Nitesh Saxena señaló que EPOC podría ser utilizado para robar las contraseñas y códigos PIN de una transacción bancaria si el usuario realiza está actividad con el casco puesto.

Para ello, Saxena se valió de pruebas de campo. Los voluntarios utilizaron el casco y ejecutaron contraseñas y PIN aleatorios; luego de la generación de 200 caracteres secretos, EPOC fue capaz de adivinar los códigos tecleados por cada uno de los participantes.

Según el investigador, con esta tecnología, el riesgo de que la inteligencia artificial pueda adivinar un código pin de cuatro dígitos pasa de ser de 1 a 10,000, a tan sólo de 1 a 20. Y el riesgo de que adivine una contraseña de seis caracteres pasa de ser de 1 a 500,000, de 1 a 500.

Es fácil solicitar a un videojugador escribir textos o códigos mientras juega, y eso sería suficiente para que un programa de IA integrado al videojuego adivine con facilidad las contraseñas del usuario.

Si bien, este tema es aún un riesgo teórico, se abre a discusión la posibilidad de que los pensamientos puedan ser robados.

Por su parte, la canadiense Melanie Segado, doctorada en neurociencia en Montreal y cofundadora de la comunidad NeurotechX no piensa igual. Con todas las técnicas actuales de medición de actividad cerebral se pueden observar movimientos, sentidos (¿la persona está viendo, saboreando, tocando u oyendo?), cognición (recuerdos, intenciones), componentes biométricos, lenguaje (palabras) y emociones.

Sin embargo, algunas técnicas son invasivas, otras muy costosas, otras requieren acceso físico a la persona y que permanezca inmóvil en un escáner, otras no proporcionan una calidad muy alta de datos. Así que es poco probable que sea usado maliciosamente; de todas formas, solo muestra lo que la persona efectivamente está viendo en el mismo lugar, y no una reconstrucción de sus recuerdos o pensamientos más "secretos".

"La actividad cerebral es única a cada uno, entonces nunca podrá ser totalmente anónima", advirtió Melanie. Por lo tanto, si tus patrones están en una base de datos, por ejemplo, porque te hiciste una resonancia magnética, serías fácilmente identificable.

Fuente: Netmedia

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