26 sep. 2016

El futuro de la seguridad en la era de los humanos conectados

El concepto del híbrido hombre-máquina ya no es un tema de ciencia ficción. Los avances tecnológicos han permitido rebasar la frontera e iniciar la experimentación instalado chips en el cuerpo, el pionero del llamado movimiento cyborg, Kevin Warwick, se implantó en 1998 un chip con tecnología RFID y a 18 años de este acontecimiento Evgeny "Che" Chereshnev decidió investigar los alcances y los peligros de los humanos cibernéticos en la era del Internet de las Cosas.

"Che" forma parte del fenómeno llamado biohackers, el director de Medios Sociales en Kaspersky Lab decidió implantarse un biochip RFID NTAG216 [PDF] en febrero del 2015, el cual incluye conectividad NFC.


Para Chereshnev, la gran interrogante es cómo garantizar la privacidad del individuo cuando todos los datos de una persona se encuentran "expuestos al toque de la mano".

En el marco de la Cumbre Latinoamericana de Analistas de Seguridad de Kaspersky Lab señaló que entre los aspectos más oscuros de ser un hombre biónico en la era del Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) es que te conviertes en un "objeto más conectado al ecosistema".

Relató ante la audiencia la maravilla de poder utilizar el "poder de la fuerza" para abrir puertas a distancia y jamás tener que recordar una contraseña o llevar tarjetas de identificación para ingresar a la oficina o encender la computadora.

Y cuestionó el peligro de que en la era digital nadie es dueño de sus datos. "Las empresas, las redes sociales e incluso los hackers se apropian de la información y deciden cómo utilizarla sin comunicarle nada al internauta, y cuando uno tiene un chip dentro con información privada, alarma no tener el control", aseveró.

Para 2020 habrá más de 60,000 millones de dispositivos conectados, de acuerdo con distintas firmas de consultoría y entre esos miles de millones de cosas conectadas existen algunos seres humanos, como "Che".

De esta experiencia como cyborg el ejecutivo de Kaspersky ha concluído que todos "somos sensores dentro de un gran sistema", donde gobiernos y grandes empresas como Google, Apple, Microsoft y Amazon son dueños de la información (los grandes señores feudales) y nadie está ajeno del “ojo” del Gran Hermano, sentenció.

Entre los aspectos más negativos de que el humano no sea quien controle sus datos está el convertirse en un "esclavo digital".

"Che" comentó que no cree que ningún gobierno o empresa obligue a las personas a utilizar un chip, pero que las organizaciones ya se dieron cuenta de cómo convencer a los individuos a ceder su información sin cuestionamientos: "un servicio gratuito o económico acompañado de un sistema amigable bastan para masificar el regalo de la información, no hay nada gratis, el producto eres tú".

En el camino de su investigación para ayudar a identificar los riesgos de ciberseguridad de esta tecnología, Eugene y el equipo de Kaspersky desarrollaron una patente de autenticación de factor múltiple biométrico.

Los humanos producen una gran cantidad de datos únicos -que van desde la huella dactilar, el iris, pulso hasta la velocidad y presión para escribir en un teclado- a esa información se le denomina ADN artificial.

A través de estos datos únicos, explicó, es muy fácil identificar a una persona.

La meta de la patente de Kaspersky es eliminar la contraseña como medio de identificación de una persona. El equipo buscará mejorar esta patente de autenticación e incrementar la garantía de privacidad de la información de los individuos.

"Mi meta a corto plazo es desarrollar un dispositivo (software y hardware) seguro y open source que garantice mantener privada la vida de las personas", concluyó.

Fuente: NetMedia

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