10 jun. 2016

Internet descentralizado: Estado del arte y alternativas

En este noveno Especial, quería repasar algunos de los proyectos actuales que más se han acercado a la propuesta de ese internet descentralizado. Una vuelta a los principios que dieron sentido a la red de redes, en un escenario cada vez más hostil a la independencia y la gestión propia de la informática.

Es, de facto, un tema que me apasiona, y que quizás acabe por dibujar un panorama distinto al que a priori nos está dirigiendo la tecnología. Entornos donde el usuario vuelve a tener el control de sus datos, democratizando, hasta cierto punto, la difusión y gestión de los mismos.

Antecedentes

El entorno actual es conocido por todos, al menos de manera superficial.
Internet es un vasto océano repleto de información, en muchos casos intrascendente, y que sirve de medio para la unión de buena parte de la sociedad.

Sin embargo, este entorno ha evolucionado hasta convertirse en una maraña de tecnologías y protocolos que en buena medida favorecen su crecimiento, a costa de una paulatina centralización.

Lo veíamos recientemente, con ese paso forzado al uso de protocolos seguros, que a priori, y motivados por las escuchas masivas que algunos gobiernos no han tenido problemas en desarrollar durante años, dibujan un internet cada vez más acotado. Esos mismos protocolos que hacen más privadas las comunicaciones, sirven también para centralizar la experiencia, al tener que pasar todos por una serie de intermediarios específicos.

Ese mismo entorno que se ha socializado de manera agresiva, tejiendo una robusta telaraña de scripts de monitorización que casualmente sí son aceptados dentro de esa nueva filosofía del dato privado.

Bajo este paradigma renace en una parte de la sociedad, empujada quizás por el avance de la industria, o por las necesidades auto-impuestas en su cultura/nación/organización, el interés por la descentralización de la red.

Un término acuñado en el seno de la revolución francesa, mucho antes del imparable dominio digital, y que Alexis de Tocqueville definía de esta manera:
"La descentralización tiene una dimensión cívica, ya que aumenta las oportunidades de los ciudadanos de participar en asuntos públicos y les acostumbra a usar su libertad"
Es esa libertad de la que Alexis aludía el Cáliz de Oro de esta nueva generación, usuarios habituales de servicios como TOR y Telegram. Personas que quizás buscan separarse de un entorno rico en explotación de datos personales, que encuentran en estas redes descentralizadas las garantías suficientes para expresarse de forma libre, o que simplemente las utilizan como herramientas para salvaguardar sus propios derechos y libertades.

Hablaremos por tanto de algunas de estas “internetes descentralizadas”, de proyectos que todavía no están en circulación, y de otros que he podido probar estos días, con sus puntos fuertes y sus débiles.

Contenido completo en fuente original Pablo Yglesias

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