25 abr. 2015

Ya hay chicos que pasan 13 horas por día en la Web

Por: Victoria De Massi

Existe una diferencia entre el adolescente que estudia, practica algún deporte, sale con amigos y pasa un buen rato en Internet, y aquél que apenas llega a su casa se encierra en la habitación y se conecta a la red o a la “Play”. O el que come sin dejar de mirar el celular. O el que no participa de los planes familiares –un cumpleaños, una tarde en la plaza, un partido de fútbol– porque prefiere el chat o los juegos en línea. Hace cinco años, apuntan los especialistas consultados por Clarín, estos últimos eran casos aislados. Ahora son motivo de consulta de parte de los padres, que se dan cuenta tarde de que su hijo se volvió un "adicto" a la tecnología.

Los chicos que hoy tienen entre 11 y 17 años nacieron con la pantalla. Son multimedia, son visuales, tal como define Roxana Morduchowicz en su libro “Los adolescentes del siglo XXI”, publicado hace dos años. Allí la especialista en culturas juveniles ofrece algunas estadísticas: nueve de cada diez chicos de entre 15 y 17 años tienen celular propio, la mitad tiene tele en su habitación y el 25%, PC.

La escuela habilita el uso de la Web para hacer la tarea, por ejemplo. También es un ‘lugar’ de entretenimiento y de contactos. Pero su uso excesivo puede poner a los chicos en riesgo. “Hace cinco años éste no era un tema de consulta. Hoy atendemos casos de chicos de entre 14 y 15 años que pasan un promedio de trece horas conectados a la red. Incluso hemos modificado el cuestionario de rutina entre los pacientes. A las preguntas habituales de qué deporte practican, si desayunan o estudian, le agregamos otro interrogante: ¿Cuántas horas pasás en Internet?”, dice el pediatra Enrique Berner, jefe del Servicio de Adolescencia del hospital Argerich y miembro de FUSA. Agrega que los padres llegan preocupados a la consulta y, en general, cuando el problema está instalado.

Además de llegar preocupados, ¿cómo describen los padres “eso” que les pasa a sus hijos? Responde Stella Rivadero, psicoanalista y docente de la Institución Fernando Ulloa: “Refieren que no saben qué hacer para que vuelvan a jugar o participen de las charlas o programas familiares. O que hablan en un lenguaje ‘tecno’ que para ellos es difícil de comprender, que no logran que el chico se despegue del celular. A esa altura, se ausentó el cuerpo, el tono de voz, la mirada”. La especialista aclara que se trata de nativos digitales, y que en determinados casos la tecnología favorece síntomas que forman parte de su estructura. Más simple: si el chico tiene de base fobia al contacto con otros, conectarse a la Web resulta un buen recurso para evadirse.

El Instituto de Juegos de la Ciudad realizó hace unos años un estudio sobre uso de nuevas tecnologías entre alumnos de escuelas secundarias porteñas públicas y privadas. De acuerdo al informe, la mitad de los encuestados dijo jugar en línea todos los días un promedio de 4 horas. El 86% refirió que le daban ganas de seguir jugando, el 80% habló de "alegría" y el 60%, de bronca al perder. ¿Pero qué es lo que los atrae tanto? Verónica Mora Dubuc, psiquiatra y directora de esa investigación, observa: "Los juegos tienen componentes de atracción que estimulan los circuitos de recompensa y provocan sensaciones de intensidad que son buscadas a repetición por los jugadores. El efecto claro de un buen juego es que divierte y evita el aburrimiento. La Red es accesible y segura. Ahora, si ese deseo afecta su mundo de relaciones, rendimiento escolar y calidad de sueño, entonces hay un problema".

Consejos para padres

De acuerdo a los especialistas consultados por Clarín, el sentido común es fundamental para darse cuenta si un adolescente presenta problemas con el uso de la tecnología. Si come un sandwich mientras teclea el celular, si no quiere participar de eventos familiares ni se prende en salidas con amigos, entonces hay que prestar atención al asunto. SClBLo ideal es no esperar para hacer la consulta. Que un tipo de actividad se haga en forma excesiva ya es un motivo claro de alarma.

La fórmula ideal sería así: el tiempo volcado a la Web debe "empatar" con el estudio, el deporte y las salidas del hogar. En resumen, Internet no debe ser inhabilitante. Criar a chicos que nacieron conectados es un verdadero desafío para los padres porque ellos no son nativos digitales. Si la idea es que repartan el tiempo entre el colegio, el deporte y la Web, lo ideal es que los padres hagan lo mismo. Esto significa que no vale que los padres lleguen de trabajar y se pongan a jugar a la Play Station o que estén chateando durante la cena.SClBDe detectar el problema, lo recomendable es que se realice una consulta con un especialista en el tema lo antes posible. En general, el tratamiento consiste en entrevistas familiares y a los chicos y padres por separado. Durante esas charlas, con los adolescentes se trabajan temas de la vida cotidiana.

Fuente: Clarín

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