27 oct. 2014

Los ataques informáticos a hospitales se incrementan un 600%

Atacar los sistemas informáticos de los hospitales para robar datos sensibles se ha convertido en una práctica tristemente usual en los últimos meses. La práctica de sustraer información médica ha aumentado en un 600% en 2014.

La tendencia en alza de compartir datos entre hospitales, a pesar de ser beneficiosa para el paciente, ha empezado a generar un serio problema de seguridad para la industria sanitaria. La explicación es muy sencilla: la información médica es demasiado valiosa. Ahí está el dinero.

Para que cualquiera pueda hacerse una idea, mientras que una tarjeta de crédito tendría un valor de pocos euros en el mercado negro, un historial clínico puede llegar a costar en torno a los 80 euros. Hay mucha diferencia. El coste de esa información es alto por su contenido: no solo se obtienen datos sanitarios sino también información personal detallada: números de la seguridad social, direcciones, cuentas bancarias…, que pueden utilizarse para la suplantación de identidad.

Además, hay que recordar que en Estados Unidos, donde el problema es mayor, la sanidad tiene un coste muy elevado y está mayoritariamente en manos de empresas privadas, que cotizan en Bolsa. Por eso están intentando contener la preocupación generalizada sobre el asunto, aunque con bastantes dificultades.

En agosto tuvo lugar uno de los robos de datos médicos más importantes hasta el momento, aunque no es el único ni probablemente será el último. La información personal de más de cuatro millones de pacientes de la red de hospitales de Community Health Systems fue comprometida.

Ahora ni hospitales, ni centros de salud, ni departamentos sanitarios o empresas dedicadas a dispositivos relacionados están a salvo. Todas las personas que habían recibido tratamiento en alguna consulta vinculada a esta red se vieron afectadas.

Por eso el FBI aseguró que iba a "destinar recursos y esfuerzos para orientar, interrumpir, desmantelar y detener a los autores". Por eso llevó a cabo una investigación para determinar de dónde procedían los ataques: al parecer los cibercriminales trabajan desde China y utilizaron un malware sofisticado. Están acostumbrados a espiar a la industria médica y a robar fórmulas de diferentes medicamentos y drogas, y llevan actuando más de cuatro años, aunque es ahora cuando están teniendo mayor impacto por la modernización tecnológica del sector.

Fuente: Panda Security

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