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24 sept 2010

Los adolescentes y la privacidad en línea

Uno de los grandes dilemas para los padres es qué tanta privacidad le pueden otorgar a sus hijos mientras crecen, particularmente cuando están llegando a los años de la adolescencia y se están volviendo más conscientes de sus cuerpos y de su apariencia.

Para algunos padres, esto es una lucha: si mamá y papá siempre han simplemente entrado en el cuarto de su hija, tomará un esfuerzo físico y mental el parar y tocar a la puerta, en la medida en la que ella crece. Pero para que una relación cariñosa y de confianza perdure, necesitarán hacer ese ajuste. Así como los adultos necesitan su espacio, también lo necesitan los adolescentes.

Este aumento en la privacidad debe también de extenderse a las vidas en línea de los adolescentes; sin embrago, la creciente privacidad en línea no significa que el libro de las reglas de repente se tenga que tirar por la ventana. De la misma manera en la que un adolescente debe de tener una idea clara de qué tan tarde se puede quedar despierto, debería de haber un serie de reglas claras cuando se trata de la tecnología y del uso de la Internet.

Haz un trato

Con la mayoría de los aparatos tecnológicos como los teléfonos celulares, las consolas de videojuegos o los iPods, es muy fácil monitorear su uso y saber qué reglas están siguiendo. Pero ¿qué pasa con las reglas en línea? En el mundo móvil y protegido por contraseñas, ¿cómo sabemos que las reglas se están siguiendo y que nuestros adolescentes no se están poniendo en riesgo?

Afortunadamente, estos días hay muchas maneras para que los padres monitoreen el comportamiento en línea de sus hijos y de ver qué están planeando. ¿Pero no es eso espiar y no erosiona inmediatamente a la confianza que estamos tratando de construir?

Una de las maneras con las cuales puedes evadir esto es el sentarte con tus adolescentes y hacer un trato con ellos. Déjales saber que estás instalando software para monitorearlos en sus computadoras pero que no lo vas a usar... ¡a menos de que te den una razón para hacerlo! Explícales que el software de monitoreo está ahí para protegerlos, en caso de que algo malo suceda.

La mayoría de los chicos estarán de acuerdo con este arreglo. Si tus hijos hacen algo que no deberían de estar haciendo, ellos saben que la evidencia estará ahí para que la puedas ver – los sitios de Web que hayan visitado, las publicaciones en Facebook, mensajes instantáneos. Sin embargo, si se limitan a sus sitios de Web aprobados y a un comportamiento apropiado, no tienen nada que temer.

Esto no significa que tus adolescentes siempre reciban el beneficio de la duda. Si piensas que hay un problema, adéntrate y averigua. La seguridad siempre está por encima de la privacidad. Pero si cuentas con adolescentes felices y bien ajustados, y no hay razón para espiar, entonces ¡más te vale estar preparado para aceptar tu parte del trato!

Contenido completo en Tecnopadres.



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