Hacia el fin de la privacidad
Alejandra Folgarait
Con el auge de las redes sociales y el triunfo del narcisismo, todos los datos personales -desde el nombre propio y la dirección de e-mail hasta las opiniones políticas, los gustos y las fotos familiares- circulan sin control por la red. Y aunque las voces de alerta se multiplican, a pocos usuarios parece importarles hacer de su intimidad un show. Cuáles son los riesgos del destape on-line.
Sin jerarquías y sin censuras, Internet puso al alcance de la mano la información sobre todo y acerca de todos. El acceso ilimitado al saber significó un avance formidable para la humanidad, pero borró las fronteras que separaban lo íntimo de lo público. Con el auge de las redes sociales, todos los datos personales -desde el nombre propio y la dirección de e-mail hasta las opiniones políticas, los gustos y las fotos familiares- circulan ahora sin control por la Red. Nadie parece ya ser dueño de su privacidad, pero a pocos parece importarle.
"La edad de la privacidad ha terminado", dijo Mark Zuckerberg, el joven prodigio que creó Facebook, cuando arreciaban las críticas por su decisión de hacer públicos los intercambios de los miembros de la Red. No estaba errado, si se atiende a los 100 millones de perfiles de la red social que fueron robados hace dos semanas por un hacker y expuestos a la mirada de todos los que quisieran descargalos.
Subir fotos a Flickr, compartir videos en YouTube, contar las experiencias personales en un blog, presumir de amistades en Facebook y detallar en 140 caracteres lo que se está viviendo a través de Twitter son parte de la rutina de muchos habitantes del siglo XXI.
Contenido completo en La Nación
Con el auge de las redes sociales y el triunfo del narcisismo, todos los datos personales -desde el nombre propio y la dirección de e-mail hasta las opiniones políticas, los gustos y las fotos familiares- circulan sin control por la red. Y aunque las voces de alerta se multiplican, a pocos usuarios parece importarles hacer de su intimidad un show. Cuáles son los riesgos del destape on-line.
Sin jerarquías y sin censuras, Internet puso al alcance de la mano la información sobre todo y acerca de todos. El acceso ilimitado al saber significó un avance formidable para la humanidad, pero borró las fronteras que separaban lo íntimo de lo público. Con el auge de las redes sociales, todos los datos personales -desde el nombre propio y la dirección de e-mail hasta las opiniones políticas, los gustos y las fotos familiares- circulan ahora sin control por la Red. Nadie parece ya ser dueño de su privacidad, pero a pocos parece importarle.
"La edad de la privacidad ha terminado", dijo Mark Zuckerberg, el joven prodigio que creó Facebook, cuando arreciaban las críticas por su decisión de hacer públicos los intercambios de los miembros de la Red. No estaba errado, si se atiende a los 100 millones de perfiles de la red social que fueron robados hace dos semanas por un hacker y expuestos a la mirada de todos los que quisieran descargalos.
Subir fotos a Flickr, compartir videos en YouTube, contar las experiencias personales en un blog, presumir de amistades en Facebook y detallar en 140 caracteres lo que se está viviendo a través de Twitter son parte de la rutina de muchos habitantes del siglo XXI.
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La privacidad se fue con la llegada de internet =)
ResponderBorrarHasta que no nos estalla el problema no nos acordamos de la privacidad........
ResponderBorrarAl final resulta que Orwell no iba desencaminado en su novela 1984...
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