Crean un centro por el robo de identidad
Para dar solución a las víctimas de robo de identidad, delito que en los últimos años ha aumentado de manera exponencial en la Argentina, se creó el Centro de Asistencia y Atención a las Víctimas de Robo de Identidad.
El organismo, cuya creación fue publicada ayer en el Boletín Oficial y dependerá de la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales, buscará dar asesoramiento a las víctimas de este delito, que consiste en la falsificación o uso de documentos y credenciales destinados a acreditar una identidad distinta de la que se tiene, con el fin de cometer actos ilícitos.
Por ejemplo, este robo constituye el primer paso para la realización de estafas, cuyos damnificados son los bancos o las empresas que otorgan créditos a un delincuente que utilizó la identidad de otra persona, generalmente con impecable legajo comercial y bancario.
Se trata de una modalidad que afecta severamente la vida y los bolsillos de las víctimas, que advierten que le robaron la identidad después de mucho tiempo, cuando comienzan a llegarles cartas documento y demandas por cheques rechazados o tarjetas de crédito que nunca gestionaron.
Entre otras consecuencias, las víctimas están impedidas de salir del país o inhibidas para gestionar créditos o préstamos personales, además de pasar a integrar la nómina del Veraz.
El Centro de Asistencia y Atención a las Víctimas de Robo de Identidad, además, deberá trabajar partiendo de la prevención y generar información sobre las medidas que conviene adoptar para evitar ser víctima de la acción de estas mafias.
Aunque ha tomado gran dimensión en la última década, el robo de identidad no está tipificado en el Código Penal. Los delincuentes pueden ser juzgados por los delitos de estafa y falsificación de documentos.
A diferencia de lo que ocurre con los delitos contra la propiedad, en los que los delincuentes amenazan con arma a sus víctimas, en el robo de identidad, calificado en el ámbito penal de "delito de guante blanco", no hay contacto entre víctima y victimario.
Fuente: La Nación
El organismo, cuya creación fue publicada ayer en el Boletín Oficial y dependerá de la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales, buscará dar asesoramiento a las víctimas de este delito, que consiste en la falsificación o uso de documentos y credenciales destinados a acreditar una identidad distinta de la que se tiene, con el fin de cometer actos ilícitos.
Por ejemplo, este robo constituye el primer paso para la realización de estafas, cuyos damnificados son los bancos o las empresas que otorgan créditos a un delincuente que utilizó la identidad de otra persona, generalmente con impecable legajo comercial y bancario.
Se trata de una modalidad que afecta severamente la vida y los bolsillos de las víctimas, que advierten que le robaron la identidad después de mucho tiempo, cuando comienzan a llegarles cartas documento y demandas por cheques rechazados o tarjetas de crédito que nunca gestionaron.
Entre otras consecuencias, las víctimas están impedidas de salir del país o inhibidas para gestionar créditos o préstamos personales, además de pasar a integrar la nómina del Veraz.
El Centro de Asistencia y Atención a las Víctimas de Robo de Identidad, además, deberá trabajar partiendo de la prevención y generar información sobre las medidas que conviene adoptar para evitar ser víctima de la acción de estas mafias.
Aunque ha tomado gran dimensión en la última década, el robo de identidad no está tipificado en el Código Penal. Los delincuentes pueden ser juzgados por los delitos de estafa y falsificación de documentos.
A diferencia de lo que ocurre con los delitos contra la propiedad, en los que los delincuentes amenazan con arma a sus víctimas, en el robo de identidad, calificado en el ámbito penal de "delito de guante blanco", no hay contacto entre víctima y victimario.
Fuente: La Nación


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