SAFE. Guía para proteger tu vida digital y tu privacidad

30 nov 2008

La muerte se vende como cuchillos de cocina

Por Arturo Quirantes Sierra

Granada, 12 Noviembre 2008

Estimado Sr. de Otálora,

Me llamo Arturo Quirantes Sierra. Soy profesor de Física en la
Universidad de Granada, y dirijo extra-académicamente una web sobre
criptografía (www.cripto.es). Como aficionado a la cripto, he leído con
interés su artículo La muerte se escribe en PGP.
La he leído con interés, sí, pero también con algo de disgusto,
debo reconocerlo. En su artículo, plantea usted la criptografía como un
arma que permite a los criminales campar a sus anchas. Según ese mismo
razonamiento, deberían prohibirse los cuchillos de cocina, ya que hay
gente que los usa para matar a otra gente. También podríamos entregar
copia de nuestras llaves de casa a la policía, porque lo mismo los
criminales usan las cerraduras para impedir que alguien entre en su
casa. O más aún, seguro que en el piso de los etarras encontraron papel
higiénico, así que ¿por qué permitimos que el papel higiénico siga
vendiéndose legalmente?

La táctica que usted usa -criminalizar algo porque puede ser
usado por criminales- es muy antigua, y por desgracia eficaz. Pero no
hay más que ver los usos que se dan hoy día a la criptografía (desde las
conexiones seguras a páginas web, pasando por los teléfonos GSM o los
sistemas de apertura de puertas a distancias) para reconocer que, si
bien la criptografía puede ser usada mal, en general es una herramienta
muy útil en todos los niveles.

El primero de tales niveles es la protección de nuestra propia
privacidad. Si usted investiga un poco, encontrará mil y un ejemplos de
interceptaciones de comunicaciones ilegales, irregulares o poco ...
digamos ... restringidas. Precisamente PGP fue inventado a comienzos de
los años 90 en un esfuerzo por mantener algo de criptografía en manos
del público. En aquellos días, el gobierno norteamericano imponía
fuertes restricciones a la exportación de cripto, y parecía que la
propia criptografía civil iba a ser ilegalizada de un momento a otro
(como estuvo cerca de suceder). Es en ese contexto, el de la lucha de
los gobiernos por asegurarse comunicaciones fácilmente interceptables,
en el que nació PGP, y no en el de la guerra fría, como incorrectamente
afirma usted. Puede vd. leer sus propias palabras al respecto en
http://www.pgpi.org/doc/whypgp/es/ .

Percibo, por su parte, cierta animadversión contra Zimmermann,
el creador de PGP. Cuando afirma usted que que demandado y ganó, no
parece recordar que, en realidad, la demanda no tenía base alguna. Se le
culpaba de exportar el programa cuando a) muchas otras personas lo
habían hecho antes (en alguna ocasión legalmente), y b) nunca hubo la
menor evidencia en su contra.

En cuanto al párrafo:

“El creador del PGP, por contra, defiende un tipo de proyectos
más cercanos al anarquismo o el liberalismo más exacerbado. En este
sentido, en los escritos de Zimmermann se denuncian los intentos de la
Administración Bush por controlar el mayor número de sistemas de
comunicación entre ciudadanos. «Si la privacidad está fuera de la ley,
sólo los que están fuera de la ley tendrán privacidad», resume el
informático.”

no puedo estar más en desacuerdo. No tiene usted más que escarbar un
poco en algunos de los proyectos de interceptación más polémicos
(Echelon, la ley Patriot, las escuchas legalizadas por orden
presidencial) para caer en la cuenta de que protegernos contra nuestro
propio gobierno no es sólo tarea de paranoicos, sino que por el
contrario constituye una labor de buen gobierno y autoprotección. Por
otro lado, yo he participado en diversos proyectos legítimos que, por
uno u otro motivo, debían permanecer confidenciales en su momento, y le
aseguro que esa necesidad de protección es necesaria más allá de si es
un “proyecto cercano al anarquismo o el liberalismo más exacergado”,
como usted afirma. Por desgracia, es muy fácil etiquetar alegremente a
quienes queremos criticar que razonar sus motivaciones de modo
desapasionado.

En otro orden de cosas, tomarla con PGP es absurdo, entre otras
cosas porque los protocolos criptográficos están disponibles a
cualquiera. Un informático con dos dedos de frente (e incluso con uno)
puede tomar las instrucciones de esos algoritmos y convertirlos en
líneas de código, muy fácilmente. Borremos PGP, y aún dispondremos de
centenares de programas de encriptación para usarlos libremente.

También me gustaría expresarle mi convencimiento de que, incluso
usando PGP, los mensajes cifrados pueden ser en ocasiones recuperados.
No mediante el desciframiento directo. Pero la policía dispone de
herramientas forenses muy poderosas, que exploran el disco duro en busca
de información residual como archivos borrados (¿sabía usted que un
archivo borrado realmente sigue en el disco duro y puede ser recuperado
fácilmente?) o contraseñas guardadas en memoria caché, así como listas
de diccionario y otros procedimientos sofisticados para intentar
averiguar la clave. Se pueden insertar troyanos que capturen las
contraseñas, o bien “olfatearlas” a distancia. No basta con PGP para
proteger un mensaje en un ordenador, del mismo modo que una puerta
blindada no basta para proteger una ventana que tiene una ventana
abierta. Y usted, como periodista, debiera haberse informado mejor al
respecto.

Finalmente, su comentario:

“Según un experto de las Fuerzas de Seguridad, para que el
empleo del PGP sea eficaz en una organización, es necesario que en algún
nivel de la estructura exista una persona que controla todas las llaves.
«Sin un administrador de las claves, es muy fácil que se pierdan
documentos al olvidar una contraseña. Para que el método sea eficiente»,
continúa el experto, «el sistema tiene que tener una memoria única que
controle todas las informaciones para evitar que una parte importante de
la información se destruya».”

me resulta sencillamente increíble. Si hay algo que caracteriza PGP es
su carácter descentralizado. No hace falta ninguna persona o autoridad
central que cree o administre claves. Es cómodo, pero no imprescindible.
Usted y yo podríamos crear nuestras claves, intercambiarlas y
comunicarnos en modo seguro durante años. Yo lo hago. Y no necesito que
nadie controle mis claves. De hecho, PGP incorpora un funcionalidad que
permite, mediante una clave de descifrado adicional, descifrar mensajes
incluso si el dueño no está disponible.

Resumiendo: ni PGP es invencible en un entorno real, ni es una
herramienta imprescindible, ni es usado exclusivamente (ni siquiera
aproximadamente) por los malos. Muy por el contrario, le recomiendo su
uso, porque seguro que en más de una ocasión habrá necesitado disponer
de comunicaciones y almacenamiento de datos confidencial y seguro.

Por lo demás, estoy a su disposición para cualquier aclaración o
asesoramiento que vd. desee. Puede encontrarme en [email protected],
y en la web www.cripto.es

Cordialmente,

Arturo Quirantes Sierra

Boletín ENIGMA
Boletín del Taller de Criptografía de Arturo Quirantes
http://www.cripto.es



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