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11 oct 2008

El cibercrimen global casi equivale al PBI de la Argentina

La delincuencia informática alcanza altos niveles de organización. Se compran vulnerabilidades de programas que descubren los "crackers" para aprovechar agujeros de seguridad y violar sistemas de organizaciones y personas. Incluso, se firman acuerdos con niveles de servicio y soporte técnico.

El crimen basado en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) constituye una actividad con características industriales, con cadenas de producción y evaluación de códigos maliciosos que infectan los sistemas de las organizaciones y las personas, con fines delictivos.

Desde Kaspersky, uno de los principales fabricantes de antivirus del mundo, evalúan que la ciberdelincuencia es una “industria” que factura al año unos 100 mil millones de dólares, algo menos que los 394.874 millones de pesos que asciende el PBI argentino, según datos del INDEC del segundo trimestre de este año.

Hace varios años que el crimen informático dejó de ser una actividad propia de “hackers”, jóvenes que querían demostrar sus habilidades tecnológicas violando sistemas y computadoras de empresas, organizaciones gubernamentales e individuos, con el afán de buscar fama o prestigio. “La ciberdelincuencia está muy organizada, se han formado grupos internacionales, que trabajan coordinados en Brasil, Rusia u otras partes del mundo, y que buscan réditos financieros”, explicó Randy Drawas, jefe de la oficina de Marketing para las Américas de Karspersky.

Mientras en el sector de las TIC se habla de la prestación de software como servicio (Saas, sigla en inglés), en el cibercrimen ya se habla del “malware” (código malicioso, en inglés) como servicio, explicó el ejecutivo. “Se compran vulnerabilidades de programas” que descubren los delincuentes, para aprovechar esos agujeros de seguridad y violar sistemas. “Incluso, hay acuerdos con niveles de servicio y soporte técnico” que brindan estas organizaciones de “crackers” a sus clientes.

Para dar una idea del volumen de armas de software que tienen los “crackers”, Stephen Orenberg, presidente de la firma para la región americana, informó que hoy existen 1,2 millones de códigos maliciosos, 700 mil de los cuales aparecieron este año.

La actividad de los delincuentes informáticos evolucionó desde los primeros virus, como el Melissa y el Loveletter, que generaron epidemias mundiales, a otras formas, como el adware, el spyware y el spam.

Hoy Internet está bajo estado de sitio, no por una epidemia sino por una pandemia”, aseguró el ejecutivo, generado por las estafas virtuales (phishing, en inglés), los errores o vulnerabilidades en los programas y las redes robotizadas (botnets).

La próxima ola de los ataques de los delincuentes apuntará, según aseguran desde esta empresa, a infectar sitios de redes sociales o crear versiones falsas.

Negocio en expansión

Por supuesto, el negocio también beneficia a los proveedores de sistemas de seguridad informática. En el caso de Kaspersky, pasó de facturar en 2004 unos 24 millones de dólares, en 2007 vendió por 204 millones de dólares y este año llegará a unos 370 millones de dólares. Actualmente sus programas están instalados en 250 millones de sistemas.

Sin embargo, el fundador de la compañía, el ruso Eugene Kaspersky (segundo desde la derecha en la fotografía superior, junto a --de izquierda a derecha, Stephen Orenberg, Alejandro Musgrove y Randy Drawas), quien visitó la Argentina esta semana, advirtió que “la industria está en pánico, porque el código malicioso está cada vez más alto. Debemos enfrentar un gran número de ciberdelincuentes”.

Los enfoques que debe adoptar el sector de las TIC para luchar contra el cibercrimen engloban varias técnicas, según este graduado en criptografía en Rusia y considerado como uno de los más destacados expertos en el campo de la seguridad de la información en el mundo.

Por un lado, los antivirus y los otros sistemas que velan por la seguridad de la computadora no deben recargar la velocidad de la PC, para no deteriorar la experiencia y la perfomance del equipo y del usuario.

Por otro, recomendó combinar listas blancas y negras de aplicaciones, y apostar a la protección generada por la comunidad de usuarios, y el control de aplicaciones consideradas inseguras.

Kaspersky, quien pasó sus últimas vacaciones en agosto pasado en la región rusa de Kamchatka, una de las zonas más violentas del mundo, por sus volcanes y por la alta actividad sísmica, reconoció que “si uno no está conectado a Internet, está casi protegido”, aunque no del todo, porque la PC puede ser infectada con una unidad de memoria USB.

El fundador de la compañía rusa, que lidera los mercados de seguridad informática de Alemania y Francia, y en Estados Unidos pelea por ingresar al podio de los vendedores, admitió que “el ser humano es el eslabón más débil de la seguridad”. En ese sentido, admitió que es “paranoico” desde 1989, cuando el virus Cascade fue detectado en su computadora.

Kaspersky contó una anécdota que ilustra la vulnerabilidad humana, “la parte más débil de la seguridad informática”, gracias a las técnicas de la ingeniería social. “Recibí un mail desde una firma autorizada, que decía: ‘Eugene, fíjate lo que escribieron sobre vos’, e incluía un link (hiperenlace a una página web). Uso Internet Explorer configurado al máximo en cuanto a seguridad, pero no hice click”. Si lo hubiera hecho, quizás hubiera vuelto a infectarse, como pasó hace casi 20 años.

El criptógrafo ruso participó en la Argentina del lanzamiento de los programas Kaspersky Internet Security 2009 y Kaspersky Anti-Virus 2009, que procuran brindar protección efectiva y automatizada contra todas las amenazas sin desacelerar las computadoras.

A diferencia de la tradicional tecnología antivirus, que solamente busca información que considera maliciosa y monitorea cualquier otra actividad, Kaspersky combina el escaneo tradicional por firmas de aplicaciones malas (lista negra) con una extensa lista de más de 400 millones de aplicaciones buenas y conocidas (lista blanca).

Así, al eliminar el código de software que es detectado como malo y determinar cuáles son buenos, puede orientar sus capacidades de análisis para ver de cerca y restringir aquellos programas que no caen en ninguna de estas categorías (buena o mala), pero que pueden representar un daño potencial en cualquier momento.

Fuente: (©) iProfesional.com
http://tecnologia.infobaeprofesional.com/notas/73046-El-cibercrimen-global-casi-equivale-al-PBI-de-la-Argentina.html



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