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3 ago 2008

Historia de un Joven acosado en el Ciberespacio

Muchos jóvenes navegan por el ciberespacio, son expertos en eso y también encuentran la oportunidad de tener conversaciones virtuales (chat rooms), donde se reúnen con personas desconocidas a "chatear" , o platicar en vivo.

Hubo un caso especifico de un joven de 16 días que se reunía a chatear todos los días a las 9 de la noche y ahí permanecía durante horas con usuarios desconocidos de todo el mundo. Un día apareció una mujer desconocida que le preguntó: ¿Te gusta que te hagan cosquillas? y con la inocencia de un joven de esa edad y pensando que se trataba de una broma, contestó que "por supuesto que sí".

Desde ese día, cada vez que él entraba en la red, la mujer ya lo estaba esperando, le decía que era universitaria y sus mensajes siempre eran relacionados con "cosquillas y sexo" a él le parecía molesto y no le hacia caso.

Pero, una noche ofreció la mujer, que le daría dinero a cambio de que dejará tomar un video, mientras lo amarraban y le hacían cosquillas, que a ella le gustaba coleccionar eso y él contestó que lo dejara en paz.

La mujer siguió insistiendo con lo del video y cual fue la sorpresa del joven, cuando ella lo amenazó con que le iba a contactar a sus padres y para demostrarle que no mentía, escribió la dirección y el teléfono de su familia. Él le pidió que lo dejara en paz!.

Pero, la mujer no se quedó tranquila, lo siguió atacando, atacó la pagina que el joven tenía en Internet, se la llenó de mensajes obscenos y amenazas, le bombardeo sus direcciones de correo electrónico con mas de 30,000 mensajes, lo cual inutilizó los buzones durante meses, también lo hizo figurar como dueño de una pagina que ella dirigía donde se pedía videos pornográficos de jóvenes de 18 años. El joven empezó a recibir cartas hostiles de usuarios molestos.

Tenía cuatro meses ya desde el primer mensaje de la mujer, el acoso iba en aumento y el joven ya no sabía que hacer, estaba desesperado, el mundo virtual que tanto amaba, se lo estaba comiendo, su nombre lo habían ensuciado y se sentía impotente.

Un día cuando le estaba contando su situación en el chat, apareció un mensaje que le decía "Soy un ángel del ciberespacio, te puedo ayudar".

El joven no sabía de la existencia de estos ángeles, y como ya no tenía nada que perder, accedió a su ayuda.

El Ángel se puso a explicarle durante horas y a enseñarle a rastrear e investigar al hostigador, incluso a averiguar su correo electrónico y domicilio, la mujer ya no iba a poder seguir en el anonimato.

Cuando ya había terminado de explicarle al joven todo lo necesario, el Ángel desapareció y se quedó sin saber quien lo había ayudado. Hasta que descubrió su sitio de Internet.

El joven se había encontrado con uno de los más de 1300 voluntarios provenientes de todos los estratos sociales (amas de casa, profesionales, artistas, estudiantes), que han integrado la primera y más numerosa organización de seguridad de Internet. Entre todos vigilan la Red las 24 horas del día, luchando contra la pornografía infantil y protegiendo a los usuarios contra acosadores, pedófilos y otros delincuentes del ciberespacio.

Como estos ángeles trabajan en sus casas con computadoras personales y están repartidos en más de 14 países, la mayoría no se conocen en persona. Pero, forman un equipo internacional que sólo habría podido constituirse en el mundo sin fronteras de la Red.

Su directora es una abogada dedicaba por entero a su trabajo de socia de un bufete de derecho internacional especializado en la Red. Entonces, un amigo le dijo que el director ejecutivo de CyberAngels había renunciado, y ella accedió a ocupar el puesto como interina.

Después de unos días recibió la dirección de un sitio de pedófilos en la Red, en el que aparecía la imagen de una menor mientras abusaban sexualmente de ella. La abogada se echó a llorar ante el visible sufrimiento de la niña, y en seguida quitó lo de "interina" de su título. "Ya no podía dar marcha atrás", cuenta la abogada, que redujo su horario en el bufete para dedicar a CyberAngels la mayor parte de su tiempo.

Opina que, el reto más formidable de la organización es el gran parecido de Internet con el Viejo Oeste. Es un territorio inexplorado con pocas leyes y menos policías. "Ahí es donde entramos nosotros", explica.

Estos ciberángeles con frecuencia colaboran con la FBI y con policías de todo el mundo para seguir la pista a los pedófilos y productores de pornografía infantil que operan en Internet. En octubre de 1999, Parry fue a Japón para ayudar a la policía a identificar los sitios de japoneses corruptores de menores en la Red. Su ayuda dio por resultado las primeras aprehensiones realizadas en ese país de presuntos productores de pornografía infantil.

Pero, la mayor preocupación de esta abogada es el auge del delito del que el joven fue víctima: el hostigamiento. "Es la nueva amenaza de Internet", advierte, "y no hay leyes para atrapar y procesar a los culpables, o las hay pero son ineficaces".

El Centro Nacional para la Defensa de las Víctimas de la Delincuencia, de Estados Unidos, define el hostigamiento cibernético como cualquier conducta amenazadora o propuesta indeseable que tenga lugar en Internet.

¿Quiénes son los hostigadores? Por lo general, chicos que piensan que acosar es una diversión, usuarios de la Red que se obsesionan por algún otro usuario o ex amantes despechados que utilizan Internet para vengarse. También pueden ser personas que se proponen causar daño sin motivo aparente.

"Muchos actos de acoso no ocurrirían de no ser por la Red", dice la abogada "El ambiente virtual infunde en los acosadores una sensación de seguridad que los hace creerse intocables". Y muchas veces lo son.

Casi todos empiezan a hostigar a sus víctimas por medio del correo electrónico o los mensajes instantáneos. Al verse rechazados, aquellos que conocen los programas de charla en vivo se enteran fácilmente de cuándo se conecta la víctima con la Red. Entonces, utilizando un seudónimo, la vigilan y entresacan información privada sobre ella de sus charlas y de los sitios que acostumbra visitar.

En muchas ocasiones el acosador usurpa la identidad de la víctima para molestar a otros usuarios, o publica su nombre, domicilio y teléfono en anuncios eróticos que inserta en las carteleras de la Red.

Una situación aún más grave ocurre cuando el hostigador envía por correo electrónico programas ocultos que le permiten manejar desde lejos la computadora de la víctima y tener acceso a su correspondencia e información financiera.

En el peor de los casos, el acoso rebasa los límites de la Red y toca directamente a la víctima. Se sabe de acosadores que acaban cometiendo actos de vandalismo, agresiones y hasta asesinatos.

El peor momento para la víctima es cuando se da cuenta de que los guardianes de la ley no son de gran ayuda. Como Internet ha crecido tan deprisa (sólo en Estados Unidos hay más de 90 millones de usuarios), los cuerpos policiacos se han quedado muy a la zaga de esta nueva clase de delincuentes.

La falta de leyes a menudo obliga a los ciberángeles a resolver los casos por sí solos. Afortunadamente, dice la abogada, la mayoría de los acosadores dejan de serlo en cuanto se les saca del anonimato..

Estos Ángeles cuentan con programas especiales y cuando se les pone sobre aviso. Pulsando algunas teclas sin que él hostigador se entere, se averigua código que identifica a su proveedor del servicio de Internet. Luego, usando un programa especial de rastreo, se averigua donde radica dicho proveedor; al consultar su sitio en la Red, obtuvo una lista de los sitios de sus clientes. Se puede descubrir si el acosador tiene su propio sitio y; se puede conseguir bastante información personal del hostigador.

Entonces inmediatamente le envían al delincuente un mensaje electrónico advirtiéndole que esta violando la ley y que ya se conoce su verdadera identidad. A continuación le mandan los datos a la víctima y se le aconseja a ésta llamar a la policía si el hostigamiento continua. El acosador, como tantos otros que son puestos al descubierto, en seguida deja de hacer de las suyas.

Estos Ángeles descubren varios acosadores a la semana, han ayudado a muchas personas. Dicen que, "Pocos entienden el terror en que se vive cuando se es acosado por Internet".

Varios de estos "ciberangeles" saben lo que es el acoso ya que han sido víctimas de acosado por años y fueron auxiliados por ciberángel. Y luego se han puesto a trabajar en contra de los hostigadores ellos también.

Antes de pertenecer a "ciberángeles" a todos los aspirantes se les comprueba que no tengan antecedentes penales y se les dan lecciones sobre operación de salas de conversación en vivo y manejo de programas para rastrear e identificar hostigadores.

Los mismos beneficios ha conseguido el joven acosado por la mujer. Con los conocimientos que le transmitió su ciberángel, averiguó las direcciones electrónicas de la mujer e identificó a otras de sus víctimas. Pronto empezaron a encajar las piezas de un extraño rompecabezas.

Resultó que la mujer no era una universitaria, sino un hombre que acosaba a todo aquel con quien se encontraba en la Red.

Una noche el joven reveló cuanto había descubierto sobre él, y el hostigamiento cesó. Más adelante decidió poner sus dotes de detective cibernético al servicio de una buena causa y se afilió a la organización.

Este joven sabe que el hombre que le hizo la vida imposible sigue navegando en la Red en busca de incautos. También sabe que hay muchos otros acosadores. Su principal propósito es impedir que otro sufra lo que él tuvo que sufrir. Así pues, cuando descubre algún abuso, acude al rescate desde el ciberespacio, tal como el ángel que una vez lo ayudó.

Fuente:
http://www.almasenlinea.org/Almas%20Jovenes/angeles%20del%20ciberespacio.htm
http://www.cyberangels.org/



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