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23 ago 2007

Spam, farmacias y pardillos

Viagra, Cialis, Levitra, Soma, Propecia… son nombres que cualquier blogger o usuario de correo electrónico está harto de conocer. Y no tanto porque pueda sufrir de disfunción eréctil, dolores musculares o alopecia, sino porque son nombres de medicamentos que aparecen de manera constante en sus comentarios o en su bandeja de entrada, a modo de plaga bíblica de la que resulta prácticamente imposible librarse.

Hoy en Business Week, veo este artículo, Profiting from fake pharma, en el que afirma que el comercio ilícito de medicamentos conocidos alcanza ya, según estimaciones lanzadas en un estudio de MarkMonitor, un imorte aproximado de unos cuatro mil millones de dólares al año. Según Pfizer, una de las compañías perjudicadas, podría llegar a ser de unos treinta y cinco mil millones. El estudio de MarkMonitor procesó los contenidos de un total de sesenta millones de mensajes de correo electrónico conteniendo referencias a seis medicaciones especialmente populares, para llegar a unas 110.000 páginas en 11.000 dominios operados por un total de 3.160 farmacias online, de las cuales únicamente cuatro tenían autorización para operar como tales. Un tercio de los negocios localizados aparecían en Alexa, con una media de unas 32.000 visitas diarias. Según el estudio, aplicando métricas comúnmente aceptadas de conversión de tráfico, eso podría traducirse en mencionada cifra de cuatro mil millones en ventas.

Me parece interesante ligar esta noticia con otro estudio reciente, este patrocinado por Microsoft y citado en The Consumerist y en Ars Technica, en el que se encuestó a 2.482 adultos usuarios de Internet, de los cuales un 17% había sido víctima de timos o estafas de algún tipo en la red, mientras un 81% abría habitualmente mensajes de correo electrónico no solicitado, y un pasmoso 58% simplemente desconocía la existencia de este tipo de amenazas en la red. Las personas que caen en estafas como las de las farmacias online son, en su inmensa mayoría, gente que de verdad espera conseguir un ahorro en su suministro de medicamentos o que esperan conseguirlos sin necesidad de prescripción facultativa, y que son capaces de introducir sus datos en sitios desprotegidos, sin sistemas de encriptación, y recibir pastillas sin ningún tipo de garantías que en la mayor parte, según el estudio, son falsas, robadas, caducadas o recompuestas con una mayor dilución.

Son “pardillos en la red”: por un lado, pobres incautos estafados, pero por otro responsables, por su candidez, de que todos estos negocios sigan resultando viables y martirizando las bandejas de entrada del resto de los usuarios del mundo. Y es que a ésto sí podían dedicarse los medios de comunicación masivos en lugar de intentar vandalizar y desprestigiar la Wikipedia: a explicar a los incautos que si hacen clic en cualquier tipo de oferta que reciban por medio de un correo no solicitado o que vean en un comentario de un blog, están, con casi total seguridad, siendo víctimas de una estafa y alimentando, además, a una de las más persistentes plagas de la red.

Fuente: http://www.enriquedans.com/2007/08/spam-farmacias-y-pardillos.html



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