Noticia Erronea: Contraseñas que complican la existencia y cambio de pines en Argentina
"Hoy, una persona que trabaja con una computadora, maneja cuentas bancarias y tiene un correo electrónico debe recordar unas seis contraseñas, según la consultora Prince & Cooke. En un mes y medio, será más complejo: la clave para sacar plata de los cajeros ya no será de cuatro dígitos sino de ocho: números y letras, según dispuso el Banco Central. La nueva disposición entrará en vigor el 1° de julio próximo. Así lo dispuso la comunicación 4609 que emitió el Banco Central en diciembre último. Todos los clientes de tarjetas de crédito y débito deberán mudar sus contraseñas."Efecticamente la directiva 4609 existe pero en ningún momento se menciona lo de las contraseñas en cajeros automáticos. Los estándares internacionales indica que los pines deben ser de 4 dígitos y seguirán así hasta que los organismos internacionales así lo dispongan.
Con respecto a las claves de 8 digitos RED LINK está impulsando este proyecto con los bancos nacionales. De ahí surge la confusión en la noticia.
Nota Original publicada por Diario La Nación
“¡No puedo pensar más contraseñas!”, protestó, desmoralizada, María Paz frente a la computadora de su trabajo. Un letrero –de esos que aparecen con un chan y no dejan usar otros programas– le advertía que su clave había caducado. Le pedía que la cambiara y le demandaba “originalidad”. Que incluyera mayúsculas, signos y números y que tuviera ocho caracteres. Que no respondiera a ninguna lógica deducible por un hacker y que, por supuesto, no la anotara junto al monitor.
Hoy, una persona que trabaja con una computadora, maneja cuentas bancarias y tiene un correo electrónico debe recordar unas seis contraseñas, según la consultora Prince & Cooke. En un mes y medio, será más complejo: la clave para sacar plata de los cajeros ya no será de cuatro dígitos sino de ocho: números y letras, según dispuso el Banco Central. La nueva disposición entrará en vigor el 1° de julio próximo. Así lo dispuso la comunicación 4609 que emitió el Banco Central en diciembre último. Todos los clientes de tarjetas de crédito y débito deberán mudar sus contraseñas.
En realidad, la clave se ingresará en dos partes, según confirmaron a LA NACION fuentes del Banco Nación, uno de las entidades que trabaja en la adaptación de sus cajeros: primero se deberá digitar el PIN (personal identification number) , es decir, la clave numérica, y después, se deberá seleccionar de un menú de opciones de letras que ofrecerá la pantalla el PIL (personal identification letter) , es decir, la clave alfabética.
También el Banco Provincia y el Banco Galicia confirmaron que por estos días trabajan en la instrumentación del nuevo sistema.
El hombre clave
"Un hombre de negocios o un gerente acumula en su cabeza entre 14 y 15 claves para acceder a los distintos sistemas que tiene a cargo", afirma Pablo Tedesco, director asociado de la consultora, que se especializa en consumo tecnológico. Y detalla: "La clave para acceder al sistema operativo de su oficina; otra para loguearse en el mail y para el sistema de mensajes instantáneos. Además, algunos teléfonos demandan claves para hacer llamadas externas o para acceder a los mensajes. Otra, para operar las cuentas bancarias por Internet, que es distinta para los cajeros automáticos e incluso para realizar transacciones bancarias. A esto hay que sumarle, por ejemplo el web mail o las páginas de Internet de las que se sea usuario, además de la clave de la alarma.
Vivimos en la era de la informatización, en que los sistemas no reconocen personas, sino claves. Y cada individuo ya no es "sólo un número", sino varios "códigos alfanuméricos". Uno de los grandes temores es olvidarse de una de las contraseñas y quedar bloqueado.
Carola Persa tiene 37 años y trabaja en un banco. A fines de febrero volvió de dos semanas en Pinamar y, para sorpresa suya, al regresar comprendió que se había desconectado más de lo que creía. "Cuando volví a trabajar no recordaba la clave para acceder al sistema. Incluso la del home banking , que me pidió que la cambiara cuando estaba allá, me la olvidé por completo. Se nota que estaba relajada, pero cuando volví tuve que hacer todos los trámites para gestionar una nueva y eso me trabó un par de días las cuentas", dice.
"Es muy típico que la gente olvide sus contraseñas cuando vuelve de vacaciones o cuando está con muchas cosas en la cabeza. En el verano, nos pasa todo el tiempo", dice Sebastián Díaz, que trabaja en el área de sistemas de una empresa de telecomunicaciones en Palermo.
"El problema que se está dando ahora con la proliferación de contraseñas es que la tecnología complica el quehacer de las personas. Esto ocurre porque no hay una política de administración de seguridad en operaciones informáticas, más allá de la política de password ", explica Javier Isasa, presidente de la Asociación de Seguridad de la Información (Asira), una ONG miembro de la Sociedad de la Información de la Unión Europea.
Isasa relata que un estudio que se está realizando sobre el tema en la Sociedad de la Información da cuenta de que, pese a las recomendaciones que se hacen acerca de cómo debe ser una contraseña segura, más del 50% de la gente elige passwords "tontos", es decir, que se conjeturan fácilmente: esto es, 12345678, su nombre completo, la fecha de su nacimiento o la patente del auto, o cualquier otro dato personal.
"La gente es muy descuidada en la validación de sus cuentas. En los sistemas de las empresas aparecen fallas con mucha frecuencia porque casi la mitad de las personas anotan las contraseñas junto al monitor o en el escritorio", dice Isasa.
"Lo que ocurre es que cuando la tecnología complica la labor diaria, la persona elige claves tontas porque no quiere ser presa del sistema o quedarse bloqueada", agrega.
"Para que una clave sea segura, debe ser compleja", dicen los especialistas. "Algunos recomiendan elegir una frase clave, mucho más difícil de adivinar o espiar por encima del hombro", apunta Gustavo Tanus, abogado especialista en protección de datos personales.
Pero, lamentablemente, la mejor clave, la más compleja y arbitraria, es también la más fácil de olvidar.
"En el futuro, pasaremos a otro tipo de validación que no sea la acumulación de claves. En el mercado ya existen computadoras con lector de huellas digitales, pero de todas maneras siguen usando un sistema combinado de contraseñas. Es probable que en el futuro pasemos a métodos binómicos, como el escáner de iris. Pero por el momento, seguiremos acumulando contraseñas", dice Tedesco.
http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_id=908710
http://www.rosario3.com/tecnologia/noticias.aspx?idNot=12602


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