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13 nov 2006

Prevenir el robo de identidad (entrevista a Frank W. Abagnale)

Fue falsificador y pasó cinco años en la cárcel antes de que el gobierno le ofreciera ponerse al lado de la ley y hoy no sólo enseña en la academia del FBI en Virginia sino a agentes del orden de todo el mundo.

Es Frank W. Abagnale el hombre cuya historia interpretó Leonardo di Caprio en la película “Catch me if you can” y quien hoy es una autoridad internacional en la lucha contra el fraude.

Ante el enorme incremento de los robos de identidad Abagnale ahora recorre el país divulgando medidas de prevención del robo de identidad dentro de la campaña “Staples Shreds Across America”. “Trabajo con el gobierno pero también trato de hacer llegar el mensaje a la gente tanto consumidores como empresas de lo que pueden hacer para protegerse” dijo Abagnale en entrevista con EL DIARIO/LA PRENSA.

Una de las claves del aumento de los robos de identidad es que “A los negocios se les da demasiada información, reúnen demasiados datos sobre la gente y en consecuencia se tiene acceso a la información como nunca antes”, dijo Abagnale.

El internet y las computadoras han sido un instrumento importante en este auge de robo de identidades y falsificaciones que estos “criminales de cuello blanco” utilizan doblemente.

Por un lado utilizan el Internet “para conseguir los números de la seguridad social de la gente, su fecha de nacimiento, información personal, pueden mirar archivos y registros... La gente piensa que será muy difícil para alguien obtener información sobre ellos, pero realmente es muy sencillo de hacer”, dijo Abagnale quien recomienda proteger las computadoras con programas de protección contra virus, espionaje y la “pesca de datos”.

Por otro lado, la informática les proporciona un medio asequible y sofisticado para falsificar documentos.

Abagnale considera que no hay que “ponerselo fácil” a los falsificadores y una de las maneras es siendo cuidadoso con la información. Aconseja por un lado que no se de información a menos que se esté seguro de quien la solicita y además de que esa información que solicitan realmente la necesitan.

Otro punto en el que incide especialmente es en cuidar lo que se tira a la basura pues esta puede ser una preciosa fuente de información para los ladrones. Por ello aconseja que cada papel se pase por una trituradora para que sea imposible reconstruirlo.

Abagnale dice que debemos ser conscientes que un cheque ya pagado tiene valiosísima información: firma, número de cuenta bancaria; datos del banco; datos del titular y a veces hasta teléfono, número de la seguridad social o licencia de conducir.

Especial énfasis pone en las tarjetas preaprobadas que tan a menudo se reciben. Según Abagnale hay gente dedicada a recuperar este tipo de correspondencia bien recogiéndola de los buzones o de las basuras. Por cada sobre de estos ofrecen $100, asegura Abagnale.

Los falsificadores simplemente tienen que rellenar la aplicación, con los datos que tienen de usted, marcar la casilla que indica que ha cambiado su dirección y conseguir una tarjeta con su nombre y a su cargo.

Lo mismo sucede con los cheques en blanco que nos encontramos en los sobres que envían las compañías de crédito para que se consoliden las deudas.

Otra llamada de atención sobre todo a los jóvenes, es el uso de las hojas de depósito bancario que vienen al final del talonario de cheques y que, según dijo, ha visto dar como si fuesen tarjetas de presentación cuando están tomando copas en bares y pubs.

Estas “hojitas” de depósito son para Abagnale “10 veces más valiosas que un cheque en blanco porque no se necesita a un intermediario para cobrarlo”. Con esa hojita “puedo hacerme pasar por el titular [de la cuenta], depositar con ella un cheque falso y cobrar la mitad de este en efectivo”, dijo.

Con 30 años de experiencia en la lucha contra la falsificación, autor de tres libros sobre robo de identidad en los últimos 15 años, habiendo seguido el crimen desde sus comienzos hasta donde se encuentra hoy, Abagnale insiste “que la cosa más sencilla que la gente puede hacer es triturar su información, triturar sus cheques o fotocopias ya pagados, triturar los resúmenes mensuales del banco, de su tarjeta de crédito... cómprese una máquina trituradora que la puede poner en su cocina, y según abre su correo todo lo que tenga su nombre, cuenta, etc... lo puede triturar para que nadie lo utilice”.

Fuente: http://www.eldiariony.com/noticias/detail.aspx?especialid=§ion=154&desc=Legales&id=1511247
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