La puntuación base CVSS no deja lugar a dudas: un 9.8 sobre 10. Para que nos entendamos, esta vulnerabilidad equivale a dejarse la puerta de casa abierta con las joyas en la mesa del salón. A pesar de que los vectores CVSS muchas veces no permiten describir la complejidad de una vulnerabilidad, un valor extremo es un mensaje claro. Y afectando a múltiples dispositivos, es una pequeña catástrofe. De éstas que te hacen poner un aviso claro en tu web:

En el boletín oficial asignan los identificadores CVE-2018-5924 y CVE-2018-5924 a las vulnerabilidades descritas, y especifican una lista bastante larga de productos afectados, viéndose afectadas las impresoras de inyección de tinta (inkjet). También se especifica que se han actualizado los firmwares de las impresoras afectadas, y que los usuarios de éstas deberían actualizar el firmware a la versión indicada siguiendo el procedimiento enlazado en el mismo boletín.
Lo cierto es que es un tema algo candente, y parece ser que con la fiebre de la seguridad del IoT algunos se han dado cuenta de que esos cacharros que imprimen son otro punto vulnerable más. Y lo bueno de una impresora es que no se suele considerar sospechosa, pues se le cree tonta. Y al final es un dispositivo más, probablemente con acceso a Internet y un procesador ARM genérico que ejecutará lo que sea. Tirando un poco de historial y sin irnos muy lejos, podemos comprobar que hace casi un año se descubrieron algunas vulnerabilidades graves en impresoras HP. El reporte técnico que se realizó es para sentarse a leerlo y disfrutarlo.

Fuente: Hispasec
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